Su nombre, Feng Shui, significa Viento y Agua y se basa en el estudio de la naturaleza, con sus formas, ciclos y elementos y en cómo esta afecta en las personas.
Al principio, era un conocimiento del que sólo los grandes emperadores y las personas más adineradas e influyentes podían beneficiarse. A lo largo de miles de años de estudio por parte de grandes maestros y de mucha práctica, se fueron creando diferentes escuelas o vertientes del Feng Shui hasta llegar a nuestros días.
El Feng Shui nos ayuda a modificar nuestro entorno para mejorar cómo nos sentimos en él y nuestra calidad de vida y es aplicable no sólo a casas si no también a empresas y otros edificios donde se desarrollen diferentes actividades.
Las escuelas del Feng Shui
A lo largo de los años se crearon diferentes escuelas encargadas de estudiar el Feng Shui hasta llegar a nuestros días: la Escuela de las Formas, la del Mingua, la del Bazhai, la del Xuan Kong y la de las Ocho Aspiraciones del Ser Humano (más conocida como la Escuela del Bagua).
Cada una de ellas se centra en diferentes aspectos y por si mismas, son muy interesantes y efectivas, pero el conocimiento de todas estas escuelas pueden entrelazarse para conseguir un estudio del Feng Shui más profundo y completo y es con la combinación de todas ellas con las que se consiguen los mejores resultados.
Mitos sobre el Feng Shui
El Feng Shui no es decoración oriental
El Feng Shui no tiene nada que ver con ningún tipo de decoración en particular, puedes decorar como más te guste, con tu estilo personal.
En Feng Shui se trabaja con los materiales que utilizamos en la decoración (madera, metal…), los colores, las texturas y la disposición de los muebles en el espacio, sin tener nada que ver con un estilo decorativo en particular.
Así que si no te gusta el estilo oriental… ¡no te preocupes, porque no lo necesitas!
El Feng Shui no es poner figuritas ni objetos chinos a modo de amuleto.
No se trata de colocar un par de objetos, como si fueran amuletos de la buena suerte ni de cambiar un par de muebles.
El Feng Shui es algo mucho más complejo y profundo que se realiza en toda la casa y no de manera aislada con unos pocos objetos.
Además hay una escuela del Feng Shui que se centra en tu conexión personal con los objetos y si no hacemos este trabajo, colocar estos objetos no te van a servir de mucho.
El Feng Shui no se trata de una serie de trucos o consejos generales para todo el mundo.
Si bien hay una serie de nociones básicas aplicables para todos (como los consejos que te doy en este blog), ideas como: “hay que dormir con la cabeza al norte” o “los baños tienen que ser de color azul porque representan el agua”, “hay que colocar dos patitos para atraer el amor” no son necesariamente ciertas ni para todas las personas.
Un estudio serio de Feng Shui es algo muy personalizado y no va a tener las mismas recomendaciones para una persona que para otra, porque cada casa es diferente y las personas que viven en ella también.
¿Cómo es un estudio profesional de Feng Shui?
El Feng Shui estudia cada casa de manera individualizada teniendo en cuenta a las personas que viven en ella y sus necesidades.
Un buen estudio buscará cuáles son las zonas de la casa más favorables para dormir para cada miembro de la casa, así como para estudiar o trabajar, encontrando cuáles son más óptimas para el descanso y para tener un sueño reparador y cuáles, más adecuadas para realizar una actividad profesional, creativa o de mayor concentración.
Además se busca hacia dónde deben estar orientados cada miembro de la familia a la hora de sentarse a comer, estudiar o dormir para favorecer a cada persona al máximo.
En el estudio, en función de las necesidades de la familia, se define la disposición de los muebles en las diferentes áreas de la casa, buscando una buena comunicación en la familia o en la pareja, una mayor comodidad en el trabajo en casa o las zonas donde se consiga una mayor productividad con menos esfuerzo. Todo dependerá de las necesidades particulares de cada familia y de cada miembro de la casa.
Puede ocurrir que lo que se necesite sea rebajar el estrés y la ansiedad y que la casa de alguna manera, por cómo esté decorada, lo esté potenciando. En ese caso, se busca que haya una sensación de comodidad, seguridad y relax que favorezca un sistema nervioso en calma.
El Feng Shui a través de las escuelas del Bazhai y del Xuan Kong analiza con detenimiento según el plano de tu casa, la brújula y la fecha de construcción, qué colores, materiales y formas deberán estar presentes y en qué proporción en cada zona de la casa para realzar todo lo positivo y equilibrarla a nivel energético.
Esta es la parte del estudio que tiene en cuenta la parte energética de la casa, ya que en Feng Shui, se considera que todo es energía y que esta entra por las puertas y ventanas fluyendo por toda la casa y dejándonos una información que podemos armonizar para nuestro bienestar.
Estas vertientes del Feng Shui Clásico son menos conocidas y sólo se ponen en práctica por profesionales formados en ello, porque se necesita de una serie de estudios y cálculos matemáticos complejos que no son sencillos de explicar.
Te enseño a continuación un plano elaborado por mí misma para un estudio con la información de todas las escuelas para que puedas hacerte una idea de cómo son.
Como ves, un estudio contempla mucha información dentro de un plano y de ahí se extraen todas las indicaciones y recomendaciones.
Un estudio de Feng Shui no implica que haya que hacer una reforma ni cambios drásticos. Muchas veces, se trata de ajustes con lo que ya tenemos en casa o haciendo pequeñas inversiones como cambiar complementos textiles para potenciar determinados colores, cambiar la distribución de algunos de los muebles, pintar un par de paredes o cambiar alguna cortina.
A menudo, es cuestión de aligerar un espacio que está demasiado pesado o abarrotado, darle más vida introduciéndole los colores apropiados o rebajando el exceso de estímulos visuales en determinadas zonas.




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